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  • APROPIEDAD DE LAS ENTIDADES

    Convencionalmente se asume que las entidades tienen propiedades propias, dicho de otra manera: el pensamiento y el razonamiento humano tiene por obvio que las cosas y/o los seres del mundo poseen propiedades propias.

    También generalmente en las facetas de la comunicación se asigna a las cosas y seres, cualidades que emanan desde ellos, considerando que las cualidades están dentro del frasco que representa una entidad.

    Las entidades (los seres y cosas) son la definición de un objeto cuyas características internas son sus propiedades, y entre sus propiedades también está la forma que describe el espacio del objeto en el cual se contiene sus propiedades.
    El espacio del objeto es la propiedad primordial que contiene el resto de propiedades del objeto, es el conjunto que define una zona del espacio o figura espacial que conserva en su interior las propiedades del objeto, siendo a la vez una propiedad más.

    En resumen, cualquier ser o cosa contiene dentro de sí misma sus propiedades, y la definición del espacio que da presencia a una entidad es señalar el lugar (figura espacial) donde están sus propiedades.
    Así se sobrentiende que la propiedad de “solido” de una roca, es una cualidad propia de la roca, estando dentro suyo y no fuera; y que sin definir el espacio (figura espacial) que es “la roca” no habría lugar para meter sus propiedades.

    Lo normal y comprensible es observar el mundo entero a trasvés de la concepción de entidades (seres y cosas) con sus propiedades, lo que concluye que en las diferentes ramas del cocimiento ésta concepción sea el paradigma del que parten todas.

    Después de la breve introducción detallando el materialismo del mundo en sus básicos fundamentos (entidades con sus propiedades asociadas); el propósito es exponer que las entidades no son el origen ni el contenedor de sus propiedades, mostrándolo con el empleo de las evidencias naturales que se perciben como absolutas a todas las cosas, y la amplitud que se deduce de su desarrollo reflexivo

    EVIDENCIAS NATURALES

    El proceso existencial de las entidades

    La emergencia de la existencia de un ser o cosa comienza desde la inexistencia de su entidad; emana no de que exista previamente sino de su inexistencia; de la nada de su existencia brota su existencia.
    Esto es común a todos los seres y cosas, aunque se pueda teorizar que unas entidades parten de otras o que evolucionaron de otras, el caso es que todas tuvieron un emerger desde la total inexistencia de ellas.
    Retrocediendo en la evolución de las cosas y seres, ninguna existió por sí misma, incluso argumentar la existencia de unas partículas elementales con las que se construye todas las cosas y seres, no puede negar que esas partículas también emergieron desde la inexistencia de ellas, pues el hecho de que todas las partículas perecen desvaneciéndose sin dejar un rastro de lo que fueron, supone que no son eternas, y comprobar nuevas manifestaciones de idénticas partículas conlleva que nacen desde su inexistencia. La existencia de partículas que no son eternas implica que para materializarse presencias semejantes deben resurgir otras nuevas, luego también las partículas elementales emergen de su total inexistencia.

    Resumiendo, absolutamente todas las entidades con presencia observable emergen de la completa ausencia de su existencia.

    Juntando que las propiedades de la cosas y seres están dentro de la entidad que da cuerpo a su existencia, y que todas las entidades emergen de su completa inexistencia, la conclusión deducible es que las propiedades surgen también de su completa inexistencia.

    Las propiedades de todas la cosas y seres nacen de la inexistencia de las cosas y seres que las contienen, ergo las propiedades también nacen del vacío de una existencia previa de esas propiedades.

    Además, argumentar que un conjunto de entidades forman un grupo de propiedades que combinadas hacen emerger propiedades en una entidad mayor, no modifica que cada una de las entidades que componen la entidad mayor, emergieron de su completa inexistencia.

    La diferenciación y división de cualquier entidad en un conjunto de partes menores con propiedades propias, desde las cuales surgen las propiedades de la entidad que constituyen, no significa que entidades menores que forman una entidad mayor y sus propiedades, sean los ladrillos de esa construcción; porque los ladrillos también nacieron de la falta total de su existencia y propiedades.

    Siguiendo la analogía de ladrillos que construyen entidades mayores y sus propiedades, haciendo retrospectiva de todos los procesos que dieron lugar a la existencia de un ser o cosa, y prolongándolo hasta el infinito, resulta que: ni los ladrillos, ni los ladrillos de los de los ladrillos, tuvieron alguna vez una existencia que no emergiera del vacío más completo de su existencia y propiedades.

    Las evidencias trasladadas a través del análisis de la emergencia de las entidades, apuntan a que los procesos del universo y de la realidad, dan la existencia y las propiedades de las cosas y seres, no que ellos los tengan, que las transporten, o que las creen. La propiedad de existir y las propiedades que se atribuyen a la existencia de cualquier entidad, no nacen de propiedades preestablecidas sino de la carencia total de estas propiedades. No hay unidad o conjunto de unidades de cosas o seres, que formen una entidad y haya surgido de un estado previo, que determine las propiedades que van a tener y cómo va a ser su espacio existencial.
    No se sabe que cosas o seres van a surgir en un futuro y cuales van a ser su propiedades o características, porque las propiedades que se les consideran a las cosas de ahora también tuvieron un futuro igual de indeterminado.

    La conclusión final es plausible: las cosas y seres (las entidades) no poseen sus propiedades por existir, sino que emergen de su completa ausencia, nacen de la total falta de una posesión de propiedades propias.

    El entrono de las entidades

    Las propiedades de las cosas y seres no pueden darse sin el contexto de todo lo que les rodea
    Las circunstancias externas a una cosa o ser, no solo intervienen en sus propiedades sino que son necesarias para que existan sus propiedades.
    Una persona no puede existir sin la relación que mantiene con el restos de seres que le sirven de alimento, y al restos de seres les pasa lo mismo. Según como sean los vínculos que mantienen los animales en la cadena trófica, los animales serán de una forma u otra, y si no tiene cabida ninguna relación en la cadena trófica, el animal en cuestión desparecerá del mundo.
    Un claro ejemplo de como el entrono concluye las propiedades y la propia existencia de un ser vivo.

    La existencia y las propiedades de las cosas que no son seres vivos, también dependen del entorno.
    La alteración del entorno modifica las características de la cosas, un ejemplo es la temperatura, que hace que el agua pase a tener propiedades de solido, liquido o gas.
    Hay muchos más ejemplos de que las cosas y los seres no se les observaría propiedades y la propia existencia sin el contexto que les rodea: todos son ejemplos de esta circunstancia, y ninguna entidad se escapa de este absoluto universal.

    Absolutamente todas la entidades del universo dependen de lo que les rodea para existir y además las circunstancias del entrono hacen que tenga propiedades. Luego vuelve a ser evidente que las propiedades de las entidades no les pertenecen, incluso su existencia no es creación suya.

    Conclusión

    De estos razonamientos se deduce una implicación: todas las cosas y seres del universo no poseen sus propiedades, ni siquiera las crean.
    Las entidades no son creadas por otras entidades, sino que brotan de unos procesos universales que también les dan sus propiedades.
    El entrono es el que crea las propiedades y la propia existencia de la cosas, no hay un origen para los elementos del universo, ni una olla creadora como el Big Bang.
    La física y la física cuántica que trata sobre elementos creadores con propiedades intrínsecas, es una visión sesgada del mundo, porque nunca han buscado otra alternativa a sus razonamientos que el materialismo como constructor del universo. Una cultura global materialista no puede tener otra visión del mundo que el materialismo.
    El pensamiento humano ha conservado siempre el mismo paradigma: el mundo está hecho de cosas y seres que tienen propiedades. El humano ha tomado como absoluto de la realidad esta idea, sin embargo la duda de que existan las entidades con propiedades, es muy fácil de extraer con el análisis de su certeza.
    Que las entidades existen y que tiene propiedades que son suyas, es una asunción, una fe, que puesta sobre la mesa de la comprobación, resulta no tener las evidencias que lo respalden.